LOS GRUPOS DE SIKURIS

El mundo del Sikuri es uno solo, pero entre los grupos (tropas) existen particularidades que los personifican dando variedad y matiz al panorama; estas pueden ser debido al corte de los instrumentos, la orquestación, el carácter de la música, la indumentaria, etecetera.

Los grupos nativos, propiamente los Sikuris, son los directos portadores de la raíz Sikuriana; de la motivación que despiertan, surge la presencia de sus formas emuladoras en otros contextos. Las tropas nativas por lo general, son de poblados pequeños y apartados, en donde el tocar de los Sikus fué siempre necesidad primaria y actividad vital; sus características son pues innatas, el sincretismo poco pudo con ellos; por tanto ellos se representan a sí mismos y a sus pequeñas localidades; no al artificio fronterizo que fué inventado e impuesto después.

Podemos mencionar entre algunos estilos y modalidades nativas de Sikuris a los grupos altiplánicos de Khantus, con su carácter religioso y ceremonial, al cordillerano Ayarachi con su profunda melancolía, al revelde eterno del Chiriguano, al isleño Taquileño del Titicaca, etc.

Los grupos citadinos, por el contexto ambivalente en que se originan y tienen que desenvolverse adquieren su carácter propio. Las exigencias del sistema y el ritmo de las urbes, sumados a la añoranza de los migrantes y amantes de los Sikuris, han dado lugar a esa forma mestiza conocida entre otros como Sikumorenos. Los hay de todo tipo, hay grupos consecuentes y reconocidos, como también los hay quienes descuidan el fondo; en esta circunstancia, algunos aspectos del Sikuri desvarían por la falta de información, la tendencia a lo práctico y lo novedoso. En el modo nocivo hacen del Sikuri un objeto exótico o fomentan ideas caprichosas de propiedad y de discordia; lamentablemente así desbaratan su esencia pues se aunen al afán velador que agrede, así como a otros dones de nuestras culturas antiguas, la existencia inmemorial de la comunidad del Sikuri.

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