Los Incas: Seres humanos


Los acontecimientos y objetos descritos por los cronistas y los elementos que se hallan en la excavaciones contribuyen a considerar a los andinos de los siglos XV y XVI como a seres humanos de carne y hueso, con necesidades, emociones, apetencias, vicios y virtudes similares a los de otros seres humanos del mundo, y no como raras avis, o como entes excepcionales diferentes a otros hombres de los demás continentes, que es lo que intentan demostrar ciertos escritores idealistas. Las evidencias documentales, arqueológicas lingüísticas y etnográficas permiten ver cómo los niños juegan, las niñas tienen muñecas; hombres y mujeres danzan y cantan; los varones manejan los arados (taclla) y las hachas de combate; se maquillan y adornan; los señoríos y reinos se pelean por expandir sus territorios; la gente está estratificada en rangos, clases y hasta en castas, etc. etc.
En lo que respecta al Estado Inca se sabe, desde hace más de 90 años, que no representa otra cosa que el último eslabón de un proceso económico-social y político autóctono, cuyas raíces yacen en las inmensas profundidades de 16,000 años antes de Cristo, y tal vez más. Si recordamos que el imperio del Tahuantinsuyo tuvo sólo una duración, fehacientemente comprobada de 95 años (1438? - 1533), llegamos al convencimiento de que tal lapso tenuamente representa el 0.6% de la larguísima prehistoria andina. Un período diminuto, donde se conjugan y condensan milenios de experiencia creadora y tenaz a nivel científico, tecnológico y artístico de decenas de generaciones precedentes, en forma tan intensa y eficaz que la población, en la época de los Incas, ya no tuvo, de hecho, nada nuevo que descubrir, ni inventar, ni crear. Ahora conocemos que ciertos elementos culturales, antes considerados como típicamente incaicos (quipus o andenes, verbigracia) fueron creaciones y productos de pueblos muchos mas antiguos.Tal situación preocupa, porque señala que se había llegado a un estancamiento; una paralización que se venía notando, sistemáticamente, desde la caída de los Estados Huari y Puquina (Tiahuanaco).


* Espinoza Soriano, Waldemar.- Los Incas (Extracto)
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